domingo, 30 de octubre de 2011

¿EXISTE UN FINAL DE DUELO ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO?

El duelo es la reacción natural ante la pérdida de una persona, animal, objeto o evento significativo. Se trata de una reacción principalmente emocional en forma de sufrimiento y desolación, cuando el vínculo afectivo se rompe. La tristeza de la muerte de un ser querido puede afectar considerablemente la salud física y mental que debe ser llevada rigurosamente a una adaptación a la pérdida sufrida.
Existe una elaboración, pasos del duelo que entiende, desde la muerte del ser querido hasta su superación, en este tipo de duelo se dan “sentimientos depresivos normales”, pero en ciertos casos existen situaciones o momentos durante este transcurso que impiden la finalización del duelo, de lo cual pasaría a ser un duelo complicado  o no resuelto, por lo tanto amerita recibir tratamiento eficaz para superar el estado de luto.
Aunque ciertamente se dice que el marco cultural influye demasiado en la acomodación o adaptación de la perdida querida, ya que cada una ha generado diversas actitudes para aceptar este hecho natural de la vida, sin embargo existe el problema que la mayoría torna alrededor de la muerte con un sentimiento de rechazo y huida, generando así una idea negativa, que irremediablemente tarde o temprano llegara para dar fin a nuestra conciencia, produciendo un gran dolor y cambio en los familiares más allegados. Vida y muerte son las dos caras de una misma moneda. Esa moneda es la existencia. Vida y muerte se complementan naturalmente, siendo una condición de la otra.
La existencia se muestra ante nosotros en ciclos consecutivos que se repiten indefinidamente: inhalación y exhalación, sístole y diástole, día y noche. Todo nace y muere, cada cosa está atada a este ritmo incesante¹.
Ante la pérdida de un ser querido, la reacción normal, es con frecuencia un “síndrome depresivo típico” como bajo estado de ánimo, sentimientos de culpa, ideas de muerte, anorexia, pérdida de peso, insomnio, abandono de sus actividades socio-laborales.
Otras formas anormales de duelo se producen cuando algunos aspectos del duelo normal se distorsionan o magnifican hasta alcanzar proporciones psicóticas. Por ejemplo, identificarse con el fallecido adoptando alguno de sus rasgos o atesorando sus pertenencias puede ser considerado normal; pero creer que uno mismo es el fallecido o estar seguro de que se está muriendo de lo mismo de lo que murió el difunto no lo es. Oír la voz momentánea del fallecido puede ser normal; no obstante las alucinaciones auditivas complejas y persistentes no son normales. La negación de ciertos aspectos de la muerte es normal; sin embargo, la negación que implica la certeza de que la persona muerta sigue viva, no lo es
Aquella persona deberá buscar una atención profesional que según los casos precisarán de una psicoterapia individual, la integración en grupos de autoayuda o medicación farmacológica, para de esta manera encontrar dos objetivos básicos: La facilitación normal del proceso del duelo, y, el tratamiento de los trastornos asociados
Objetivos que permitirán al paciente finalizar el sentimiento de dolor ante la pérdida querida, y de esta manera continuar una vida normal controlando y sobrellevando así la idea de, que la muerte es una atapa más de la vida que algún día se debe quemar.

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